Historia
HISTORIA DE LA BIBLIOTECA DE LA CASA DE OSUNA E INFANTADO
La Casa Ducal de Osuna se convirtió en una de las casas nobiliarias más ricas de España y admirada de Europa. Su ascenso y enriquecimiento, así como su quiebra, han suscitado multitud de investigaciones y estudios.
Su crecimiento se debió a tres factores fundamentales: las prebendas reales por servicios militares, el mantenimiento de su situación económica a través de la institución del mayorazgo y una excelente política matrimonial.
Pie de foto: Escudo de la Casa Ducal de Osuna.
@ Wikipedia [2025].
Los titulares de la Casa Ducal recibieron una formación humanística y militar. A lo largo de su historia, la Casa consiguió reunir numerosas librerías que se irían fundiendo por compra, herencias testamentarias y dotes. Es, por lo tanto, una biblioteca humanista y ecléctica que fue aglutinando obras, unas manuscritas y otras impresas en los más importantes talleres europeos, entre las que no faltó una importantísima papelera musical.
Pie de foto: Anónimo. Juan Téllez-Girón, IV Conde de Ureña.
Capilla Antigua Universidad de Osuna. S.XVI.
El origen de la biblioteca se remonta al siglo XV, con la librería del IV Conde de Ureña, Juan Téllez Girón (1494-1558), humanista, bibliófilo y creador de la Universidad de Osuna.
Pie de foto: Grazia, Giulio de. Pedro Téllez-Girón y Velasco, III Duque de Osuna y VII Conde de Ureña, 1618.
@ Archivo Fotográfico Museo Nacional del Prado, Madrid [2025].
Posteriormente, el Virrey de Sicilia y Nápoles y III Duque de Osuna, Pedro Téllez Girón y Velasco (1574-1624), conocido como el Gran Osuna, adquirió numerosas obras e incrementó la librería con manuscritos de su secretario, Francisco de Quevedo, y de otros escritores del Siglo de Oro.
A mediados del siglo XVII, se incorpora una biblioteca de 400 volúmenes, como dote de Ana Antonia de Benavides Carrillo de Toledo y Ponce de León (1653-1707), VI marquesa de Frómista, al casarse con Gaspar Téllez Girón (1625-1694), V Duque de Osuna.
Pie de foto: Schollenberger, H.I. Gaspar Téllez-Girón y Sandoval. En Historia di Leopoldo Cesare de Galeazzo Gualdo. Viena: Hacque, 1670-1674.
La biblioteca alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVIII, con la unión del IX Duque de Osuna, Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pacheco (1755-1807), y su prima hermana María Josefa Pimentel y Téllez Girón (1750-1834), XV Condesa y XII Duquesa de Benavente. La librería, que estaba distribuida entre sus palacios – el de la Puerta de la Vega, el de la calle Leganitos, el de Aranjuez y el de la Alameda de Osuna– llegó a alcanzar los 25.000 volúmenes y estuvo atendida por tres bibliotecarios y cuatro oficiales.
Pie de foto: Goya, Francisco de. Los IX Duques de Osuna y sus hijos, 1787-1788.
@ Archivo Fotográfico Museo Nacional del Prado, Madrid [2025].
Este matrimonio se convirtió en uno de los mecenas más relevantes del mundo cultural español. Por su parte, la duquesa aportó antiguos manuscritos familiares de los Condes de Benavente relativos a la historia de España, valiosos incunables, una importante colección de biblias, así como la biblioteca, heredada en el año 1772, de la Condesa de Lemos, Josefa de Zúñiga y Castro, fallecida sin descendencia, que incluía la famosa librería del salón dieciochesco más célebre de Madrid, la Academia del Buen Gusto.
En el Palacio de Leganitos, el Duque decidió, en 1786, abrir al público la biblioteca, con los libros colocados por materias y con las colecciones de manuscritos, incunables e impresos distribuidas en varias salas. Muchas de las obras poseían ricas encuadernaciones con sus marcas de propiedad.
Pie de foto: Supralibros del IX Duque de Osuna.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla.
Pie de foto: Supralibros de la XV Condesa y XII Duquesa de Benavente.
CRAI de la Universitat de Barcelona.
Como buenos ilustrados y bibliófilos dedicaron elevadas sumas de dinero para enriquecer su biblioteca con obras de todo tipo de materias, publicadas en los mejores talleres de España y Europa. Además poseían obras prohibidas, puesto que tenían permiso de la Inquisición -desde 1790- para poder leer los libros censurados.
Posteriormente, la biblioteca se incrementó con la compra de obras en subastas y almonedas, con la testamentaría del Sr. Alarcón, la librería del bibliotecario real, Juan Santander, libros del Conde de Campo de Alange, Manuel Negrete de la Torre, etc.
Su mecenazgo se extendió también a la música y las bellas artes, en sus salones concurrieron pintores -como Goya-, músicos -como Boccherini-, actrices, actores, toreros y artistas en general. Por lo tanto, su biblioteca se nutrió además de manuscritos teatrales, partituras, etc.
En 1807, falleció el IX Duque y, después de la invasión napoleónica, la Duquesa se estableció en Cádiz. Durante este periodo algunos de sus bienes muebles e inmuebles sufrieron el ataque de las tropas francesas, tal y como se recoge en los inventarios. Tras la muerte de la Duquesa en 1834, su nieto, Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Beaufort-Spontin (1810-1844), XI Duque de Osuna, heredó las diversas posesiones, incluida la biblioteca.
Pie de foto: Sensi y Baldachi, Gaspar según Federico de Madrazo. Pedro Téllez-Girón, XI Duque de Osuna, 1845.
@ Museo del Romanticismo.
En 1841, al morir sin descendencia directa su tío, Pedro de Alcántara Pimentel Enríquez Silva Hurtado de Mendoza de la Vega Sandoval y Luna, heredó el XIII ducado del Infantado. En ese momento, se fusionaron dos de las bibliotecas privadas más importantes de España: Osuna e Infantado.
Escudo de la Casa Ducal del Infantado.
@ Wikipedia [2025].
La biblioteca del Infantado reunía la colección bibliográfica familiar de los Mendoza, formada en los siglos XIV y XV, que incluía la rica librería de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana y que se vio incrementada por herencias, matrimonios, dotes y adquisiciones a lo largo de los siglos XVI a XVIII, comprendiendo las bibliotecas de los Sandoval -Casa de Lerma-, o de los Silva -Casa de Pastrana-, entre otras.
Pie de foto: Supralibros de la Casa Ducal del Infantado.
CRAI de la Universitat Barcelona.
A partir de este momento, a cargo del bibliotecario Miguel Salvá, la biblioteca quedó instalada en el Palacio de las Vistillas y contaba con unos 60.000 volúmenes, distribuidos en doce salas con librerías en las paredes y una mesa central en cada sala para facilitar la consulta, ya que se abrió, como la del IX Duque, al público.
En 1844, murió sin descendencia Pedro de Alcántara, el XI Duque. Sus títulos y posesiones fueron heredados por su hermano Mariano Téllez-Girón y Beaufort Spontin (1814-1882), quien se convirtió en XII Duque de Osuna. Además de una de las fortunas más considerables del país, reunió en su persona nada menos que cincuenta y dos títulos de nobleza y veinte grandezas de España.
Pie de foto: Laurent, Jean. Mariano Téllez-Girón y Beaufort Spontin.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla.
Mariano en su juventud emprendió la carrera militar, y en 1844 comenzó su ascenso político como diputado y senador del reino. Posteriormente, inició su trayectoria diplomática en distintos países, desarrollando su labor más importante en Rusia, donde fue distinguido con diversas condecoraciones. En la correspondencia de Juan Valera queda constancia de sus compras de libros en Rusia y la copia de manuscritos conservados en la Biblioteca Imperial. La ilustración Española de 24 de diciembre de 1853 nos da cuenta de la magnificencia de la biblioteca que ocupaba doce inmensos salones y constaba de 60.000 volúmenes impresos. En un salón especial se conservaba la rica colección de manuscritos raros y preciosos y más de mil comedias antiguas escritas por autores del Siglo de Oro.
Pie de foto: Biblioteca del Duque de Osuna y del Infantado en el Palacio de las Vistillas. En La Ilustración Española, 24 de diciembre de 1853.
Desgraciadamente, su personalidad excéntrica, pródiga y generosa le abocó, a partir de 1863, a despilfarros desmesurados, dilapidando su vida en lujo y boato, lo que provocó la bancarrota de un legado de más de cuatro siglos. Pero además de la mala administración de su hacienda por parte del Duque, contribuyeron a esta caída varias circunstancias: la desaparición del concepto de vida feudal, el deterioro de la clase nobiliaria, la abolición de la institución del mayorazgo y las transformaciones jurídicas, políticas y económicas liberales con el cambio del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea.
Hacia el final de su vida todo su patrimonio estaba hipotecado, teniendo que vender propiedades y bienes para poder pagar los altos intereses de la deuda a sus acreedores: el marqués de Urquijo, el duque de Santoña o el marqués de Salamanca, entre otros. De 1877 a 1883 se desarrollaron una serie de acciones por parte del Ministerio de Fomento para intentar que la biblioteca no saliera del Estado español. Se creó una comisión evaluadora de la biblioteca que, en 1878, dictaminó que fuera adquirida por el Estado. En 1883, otra comisión presidida por Emilio Castelar y formada, entre otros, por Marcelino Menéndez Pelayo, redactó el conocido Dictamen. Finalmente, se elaboró una propuesta de Proyecto de ley sobre la adquisición de la Biblioteca, que se aprobó en el Congreso el 10 de agosto de 1884; el 14 del mismo mes se publicó en la Gaceta de Madrid la Ley por la cual se autorizó al Ministerio de Fomento su adquisición por 900.000 pesetas. La colección comprendía, en ese momento, 32.567 volúmenes impresos y 2.770 volúmenes manuscritos.
La mencionada ley determinaba además el reparto de la biblioteca. En 1886, ingresan en la Biblioteca Nacional de España los manuscritos y las obras impresas que no estaban en su colección, yendo a las Bibliotecas del Congreso y del Senado las obras de Derecho e Historia constitucional. El Ministerio de Fomento organizaría la distribución de los fondos restantes entre las bibliotecas públicas. Por los inventarios y otra documentación conservada, sabemos que las obras procedentes de la biblioteca de la Casa ducal de Osuna e Infantado ingresaron en las colecciones universitarias entre 1888 y 1897, siendo, por tanto, dispersada entre numerosas instituciones.
Pie de foto: Blaeu, Joan. Onzième volume de la Geographie Blaviane, contenant l'Asie... Amsterdam, 1667.
Biblioteca de la Universidad de Sevilla.
Desde 2013, este Grupo de Trabajo de Patrimonio Bibliográfico de las Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUN) ha trabajado en la idea de reconstruir la biblioteca ducal, a través de la localización de inventarios, la recopilación y el estudio de las distintas marcas de procedencia, así como con la catalogación de los fondos Osuna que se conservan en las colecciones universitarias.
Hoy cumplimos parte de este deseo colectivo, reuniendo en esta página web el trabajo realizado hasta ahora.
Pie de foto: Inventario de los libros de la Biblioteca del Duque de Osuna.
Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela.